Glaucoma: enfermedad silenciosa que amenaza a millones de personas con diabetes e hipertensión


Glaucoma: enfermedad silenciosa que amenaza a millones de personas con diabetes e hipertensión

Redacción PamiSalud   Marzo 7 2026

Ciudad de México, 07 de marzo de 2026. – El glaucoma, una enfermedad ocular silenciosa que puede provocar ceguera irreversible, afecta a más de 2 millones de personas en México y continúa ganando terreno debido al diagnóstico tardío, advierten especialistas en el marco del Día Mundial del Glaucoma, que se conmemora el 12 de marzo

A diferencia de otras enfermedades oculares, el glaucoma suele avanzar sin dolor, enrojecimiento ni síntomas evidentes en sus primeras etapas, lo que provoca que muchas personas busquen atención médica cuando el daño visual ya es irreversible.

“El problema central es que el paciente llega a la consulta cuando ya nota una pérdida de visión, y en el glaucoma, lo que se pierde de vista no se recupera jamás”, explicó Marco Antonio Cantero Vergara, médico militar oftalmólogo y director general de Zeiss Vision Clinic, en entrevista con SunPharma.

El glaucoma no se limita a un aumento de la presión ocular. Se trata de un proceso degenerativo del nervio óptico que reduce progresivamente el campo visual desde la periferia hacia el centro. En términos clínicos, los pacientes comienzan a perder visión lateral hasta que, en fases avanzadas, pueden experimentar una visión en forma de túnel que eventualmente puede derivar en ceguera total.

El funcionamiento normal del ojo depende del equilibrio del humor acuoso, un líquido que mantiene la presión interna del globo ocular. Cuando el sistema de drenaje de este líquido falla, la presión aumenta y comienza a dañar las fibras del nervio óptico, lo que desencadena el deterioro visual.

Existen varios tipos de glaucoma. El más común es el glaucoma de ángulo abierto, en el que el sistema de drenaje aparentemente funciona, pero el líquido fluye de forma deficiente y el daño ocurre de manera lenta e indolora. También está el glaucoma de ángulo cerrado, que ocurre cuando el drenaje se bloquea de forma repentina y puede provocar dolor intenso, visión borrosa y constituye una urgencia médica. A estos se suman el glaucoma secundario, asociado a otras enfermedades oculares o sistémicas, y el glaucoma congénito, que afecta a niños que nacen con esta condición.

En México, la presencia de enfermedades crónicas aumenta el riesgo de desarrollar glaucoma. Cantero Vergara explica que la diabetes y la hipertensión arterial son dos de los factores que más contribuyen al deterioro del nervio óptico.

“Existe una asociación directa y agresiva entre la diabetes y el glaucoma. Si a esto le sumamos que la hipertensión arterial también daña la vasculatura del ojo, tenemos una tormenta perfecta”, señaló.

De acuerdo con el especialista, cerca del 20 % de la población mexicana vive con diabetes, lo que incrementa el riesgo de padecer esta enfermedad ocular si no se realizan revisiones oftalmológicas periódicas.

Uno de los mayores desafíos es que hasta el 50 % de las personas con glaucoma no sabe que lo padece, ya que la enfermedad puede avanzar durante años sin manifestaciones evidentes.

“La gente suele acudir al oftalmólogo cuando tiene irritación ocular, cuando necesita lentes o cuando siente molestias por el uso prolongado de pantallas, pero el glaucoma no se siente”, explicó el especialista.

Cuando aparecen síntomas, el daño visual suele ser significativo. Algunos pacientes reportan ver halos o círculos de colores alrededor de las luces, sensación de presión en el ojo o enrojecimiento persistente, signos que pueden confundirse con fatiga ocular o conjuntivitis.

El diagnóstico del glaucoma requiere una evaluación especializada que incluye varios estudios clínicos. Entre los principales se encuentran la tonometría, que mide la presión intraocular; la oftalmoscopia, que permite evaluar el estado del nervio óptico mediante la revisión del fondo de ojo; y la campimetría, una prueba que detecta alteraciones en el campo visual del paciente.

Aunque el glaucoma no tiene cura, sí puede controlarse si se detecta a tiempo. El tratamiento busca detener o ralentizar el daño del nervio óptico y puede incluir gotas oftálmicas para reducir la presión intraocular, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas, dependiendo del grado de avance de la enfermedad.

“El paciente debe entender que el tratamiento es para toda la vida. Si el glaucoma se detecta a tiempo, una persona puede conservar su visión durante décadas. Pero cuando el diagnóstico llega tarde, el riesgo de ceguera es muy alto”, advirtió el especialista.

Ante este panorama, los expertos recomiendan realizar revisiones oftalmológicas anuales a partir de los 40 años, especialmente en personas con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de glaucoma, ya que la detección temprana puede marcar la diferencia entre preservar la visión o perderla de manera irreversible.

En el Día Mundial del Glaucoma, especialistas hacen un llamado a reforzar la cultura de prevención y a considerar la salud visual como parte fundamental del cuidado integral de la salud. La revisión periódica con un oftalmólogo sigue siendo la herramienta más eficaz para detectar a tiempo esta enfermedad silenciosa que avanza sin avisar.



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